Juanito Bosco, el funámbulo de I Becchi, suspendido entre el cielo y la tierra, se atrevió y asumió riesgos. También en el ámbito educativo hace falta atreverse, hace falta asumir riesgos.

Y, ¿qué puede significar atreverse desde una perspectiva educativa? Pues algo tan difícil y a la vez tan necesario como romper aquellas rutinas que nos condenan al fracaso y a la insatisfacción: rutinas académicas como la pereza, la falta de atención, el descuido, el “dejar para mañana”…Pero también hay rutinas en las relaciones (prejuicios, timidez, crueldad, poca resistencia a la presión de grupo, obsesión por dar determinada imagen…), en las formas de ser, en la manera de vivir…Atreverse significa apostar por la posibilidad de cambiar y a eso queremos invitar a nuestra gente y a nosotros mismos: a ser distintos y mejores desde el principio.

Inspirados por la imagen del Juan Bosco saltimbanqui, insistiremos durante estos primeros compases del curso en que corrijan esas cobardías sangrantes, que a menudo son nuestras propias debilidades, para que cultiven, como alternativa, un conjunto de actitudes tan humanizadoras como escolarmente  imprescindibles.

  • Actitudes esenciales de la persona buena estudiante: constancia, esfuerzo, atención, iniciativa…
  • Actitudes esenciales de la persona buena compañera: cercanía, respeto, empatía.
  • Actitudes cívicas esenciales en cualquier entorno de socialización: palabras y gestos amables.
  • Actitudes relacionadas con la toma de conciencia y la colaboración social: lucha por los derechos de los otros (Domund, Infancia, Estatuto, Constitución…), participación en colectivos y grupos (Centro Juvenil, Itinerario, Parroquia…), implicación en iniciativas solidarias concretas (navidad Solidaria).

 

Atrevete

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